En este artículo te voy a ayudar a reconocer un ataque de pánico tanto si lo sufres tú mismo o lo sufre otra persona. Y a transitar por él de una manera efectiva y humana.
Un ataque de Pánico es una experiencia física muy intensa y perturbadora que puede experimentar una persona no existiendo una causa aparente que lo justifique. Esta sintomatología tan intensa aparece de una forma inesperada, sucediendo repentinamente en situaciones cotidianas y relajadas.
¿Cómo reconocer un ataque de Pánico?
Los ataques de pánico pueden presentarse de diferentes maneras, pero estos serían los síntomas más descritos:
- Malestar físico repentino intenso.
- Dolor en el pecho.
- Falta de aire.
- Flojera y pérdida de fuerza y control de extremidades.
- Sudor frio.
- Dificultad para fijar la mirada.
- Sensación de desvanecimiento.
- Sensación de irrealidad.
- Sensación de acorchamiento.
- Entumecimiento y agarrotamiento de las manos y en ocasiones también de los brazos.
- La persona siente terror, pérdida de control y la sensación de una muerte inminente.
La duración de un ataque de pánico puede variar, llegando a su punto máximo en cuestión de minutos. Y una vez finalizado el ataque de pánico la persona se encuentra exhausta, llegando incluso a durar ese cansancio varios días.
A pesar de que los ataques de pánico en sí mismos no suponen un riesgo para la vida de la persona, provocan mucho miedo y afectan, de manera significativa a su calidad de vida, registrándose lo que se llama Ansiedad de Anticipación. Esto es, miedo y ansiedad ante la idea que se repita un nuevo ataque de pánico de manera repentina y sin previo aviso.
¿Qué hacer cuando alguien tiene un ataque de Pánico o Ansiedad?
Comunicaté con la persona desde la calma:
En ese momento la persona que está sufriendo un ataque de pánico está perdiendo el control sobre su cuerpo. No es un momento de dejarnos contagiar de la emoción y bombardearle con preguntas tipo ¿Qué te pasa? ¿Estás bien? ¿Estás mejor? ¿Qué necesitas? ¿Quieres que hagamos esto o lo otro?
La persona no está para pensar, y lo que más le ayuda es que mantengamos la calma y contengamos emocionalmente todo lo que está pasando. Podemos decirle algo como “Yo estoy aquí”. “Me quedo a tu lado no te preocupes”. “Estoy el tiempo que haga falta”. “Lo pasamos juntos”. “Esto es normal, no te va a pasar nada, yo cuido de ti”.
Crear un espacio de Seguridad físico y emocional:
En ocasiones la persona va a necesitar quitarse abrigos o jerséis, o remangarse y desabrocharse botones. salir del lugar o retirarse de la gente o incluso sentarse en el suelo en mitad de una calle, un metro o un autobús. Como acompañante permítele hacer lo que necesite hacer. Tu papel en ese momento es crear un espacio seguro en el que posiblemente te toque contener desde la calma a personas que se acerquen a curiosear o intentar ayudar. De ese modo, creando ese espacio y esa calma, la persona se puede ocupar de transitar por ese momento de pánico sin preocuparse de nada más.
Proponer y guiar en técnicas de conexión con el entorno:
Invita a la persona a fijar la mirada y la atención en un punto u objeto de su entorno.
De este modo su atención se va a dirigir hacia fuera y se desconectará un poco de las sensaciones físicas dejando a su cuerpo hacer lo que necesita hacer. Fijar la mirada en un punto ayuda también a calmar el mareo.
Ayúdale a respirar contigo de una manera tranquila. Coged aire juntos de una manera tranquila y no del todo profundo y, retener el aire durante cinco segundos antes de soltar.
Uno de los factores que aumenta el mareo es la hiperventilación, la sangre se oxigena en exceso y aumenta el mareo, por lo que ralentizar la respiración o realizarla dentro de una bolsa al inicio o tapándose nariz y boca levente con las manos en forma de cuenca, ayuda a regularla.
Invítale a masajearse las manos, apretándolas levemente, para retomar poco a poco de consciencia corporal.
Acompañar sin juzgar
Mientras acompañas a la persona, anímala también a expresar cómo se siente, en la medida que ella vaya pudiendo hablar; Manteniendo una actitud de escucha y calma sin juzgar, confrontar o minimizar sus emociones.
La ansiedad como las demás emociones tienen su ciclo:
Desde que se manifiesta la ansiedad hasta que se disipa, esta cumple un patrón. Funciona como una curva de Gauss. Hay un inicio y va aumentando la ansiedad hasta alcanzar un punto máximo, a partir del cual la ansiedad va bajando sola. Simplemente hay que dejar que la emoción complete su ciclo. La ansiedad no es una emoción que podamos modificar de forma automática. Aclarados estos puntos anteriores, quedaría concretar qué acciones por tanto no ayudan a la persona que está teniendo un ataque de Pánico.
¿Qué NO hacer cuando alguien tiene un ataque de Pánico o Ansiedad?
-
Dejarse contagiar de la emoción metiendo prisa para resolver la situación cuanto antes.
-
Culpabilizar a la persona de su ansiedad.
-
Minimizar las emociones de la persona y juzgarla.
-
Dejar sola a la persona en una situación comprometida.
Espero que este artículo te haya ayudado a acompañar mejor a esa persona que sufre este trastorno o incluso si eres tú esa persona, te ayude a aplicar estas técnicas y darlas a conocer en tu entorno para que cuando ocurra te puedan acompañar de un modo más efectivo.
En cualquier caso, te animo a pedir ayuda de un psicólogo colegiado, ya que estos tips buscan ayudar y acercar la psicología a cualquier persona que lo necesite y en ningún caso sustituye el trabajo psicoterapéutico con un profesional.
Consúltanos y nos pondremos en contacto contigo lo antes posible.
